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Eccola la tempesta. Mario Luzi

 



Eccola la tempesta,

è già nell’aranceto

tra i suoi pomi, le sue rame.

Furente il gelsomino,

a sprazzi in quella raffica

acuisce il suo profumo,

esacerba il suo richiamo.

È tutto in agonia il giardino

che lui dal padiglione

sfiora appena

con i suoi occhi sultani

adusati alle stagioni,

ai loro inganni, consci

dei molti rimescolamenti

dell’unico principio. Ibi ipse est.


 


 


 


 


He aquí la tormenta,

ya está en el naranjal

entre sus frutos, sus ramas.

Furioso el jazmín,

a intervalos en aquella ráfaga

aguza su perfume,

exacerba su llamada.


Del todo agoniza el jardín

que, él, desde la glorieta,

roza apenas

con sus ojos de sultán

acostumbrados a las estaciones,

a sus engaños, conscientes

de las muchas turbaciones

del único principio. Ibi ipse est.


 




Mario Luzi. Pasó su primera infancia cerca de Siena y en 1919 se fue a vivir a Florencia donde efectuó sus estudios universitarios y se doctoró con una tesis sobre Mauriac. Allí trabó amistad con poetas y críticos de su generación, como Piero Bigongiari, Alessandro Parronchi, Carlo Bo y, después, con el grupo de «Solaria» y de «Letteratura», especialmente con Loria, Bonsanti y Montale. Empieza colaborando con algunas de las revistas más activas y comprometidas en el panorama poético italiano de entre guerras, como «Primato», «Frontespizio» y «Campo di Marte» (esta última dirigida por Gatto y Pratolini). En 1938 se dedica a la enseñanza e imparte clases en el Instituto de Magisterio de Parma donde conoce al poeta Attilio Bertolucci, y a partir de 1955 es profesor de Literatura francesa en la Universidad de Florencia. Poeta cósmico y del fluir del tiempo y de la vida, ha ido aglutinando su obra en cinco grandes ciclos: Il giusto della vita (1932-56), Nell´opera del mondo (1956-77), Per il battesimo dei nostri framenti (1978-1984), Frasi e incisi di un canto salutare (1990), Viaggio terrestre e celeste di Simone Martini (1994). Su obra completa fue publicada en 1999 por la editorial Mondadori, en su colección «I Meridiani», con el título L’opera poetica. Murió en 2005.




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